lunes, 5 de septiembre de 2011

Aparejos y el trajín

Hay temporadas para estar así, como quien no quiere la cosa, de mudanza. El hombre, o ese homínido, lo mismo da, comenzó siendo nómada. Caminar, pasar, aquel animal convertido en presa de uno mismo. Pero pasemos de lo concreto a lo general y observemos la llanura. Sin desentonar. Perder la vista y no entender nada porque el horizonte puede ser una trampa perdida en sí misma pero ahi está, el punto de mira. O de fuga. Pues igual. Ahora poder tener a Garcilaso en la ribera del Tajo. O leer con ojos golosos libros ajenos, los tuyos. Leer. Mirar. En formato grande, yo pocas veces compro si no son libros de bolsillo, vaya por dios, pero los tuyos repletos de imágenes, de nuevos datos. Un mundo desconocido, no por inexistente, no, sino por no explorado. Escafandra y a sumergirse en él, bastará el tiempo que tendremos sin desplazamientos. Algunos ejemplares estarán duplicados, sólo queda regalarlos. Faltarán estanterias, no nos llega, todo son libros y cajas. Tú, entre ellas. Neandertal sudoroso, refunfuñando ante el caos. Deseo no sé si de reirme o de explorar tu cuerpo bajo la ira del conocedor compulsivo descubriendo que el saber sí ocupa lugar. La vida aún más. Y tanto. Y excedentes que nos convertirán en sedentarios. Mesopatamia no fue la única. Reino de Ur será el nuestro: a ver quien es el guapo que traslada semejante carga una y otra vez. Así debió ser el principio de nuestra era. Pero eres, somos, estamos.
Todo es un abismo, no el tiempo, aún más el espacio. La vida es ancha, te digo, no sé si larga. Pero tiempo habrá de angostarse. Un día sí y otro no. Caminar hacia una vida, así de distinta.




Lo tienes, lo tengo, lo tenemos. No más preguntas. La senda y su canción. Ya lo he dicho, caminar hacia una vida, así de distinta.



Y no conocer mejor cobijo que tú y yo.


(Fotografía de Vincent Munier)




11 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Supongo que este texto es un rincón muy cálido.

Magnolio dijo...

Todo lo Neandertal (ya) que quieras, pero esa frase:

"Y no conocer mejor cobijo que tú y yo"

Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyys.

¿Es de tus libros pequeños, de los suyos grandes?

Da igual. Preciosa. Me la quedo.

Amén por muchos años.

El peletero dijo...

El horizonte es el abismo y muchos seguimos siendo nómadas y estando de mudanza constantemente y no es ninguna metáfora. Todo es ajeno, sobre todo los libros que no escribimos nosotros y las casas vacías.

La vida nunca es distinta, siempre es la misma, al menos la nuestra que no las de los demás que siempre son unas vidas mucho peores que la nuestra pues no hay nada que lo sea más que las vidas de los otros.

Es cierto, la vida es ancha aunque muy corta, solamente dura 24 horas.

Saludos.

Carmela dijo...

No más preguntas, la senda y su canción, y caminar hacía esa nueva vida donde estais tú y él y sus grandes libros ytus pequeños libros y sobre todo un horizonte hacía el que mirar.
Te deseo buen cobijo.
Un beso

TORO SALVAJE dijo...

No es para mi verdad?

:(

Ya lo imaginaba.

Besos.

Marga dijo...

El Joven Cuervo, al menos eso espero, hacer un rincón cálido... a partir del momento que todo esté en su sitio. Ahora es sólo un rincón caótico! jajaja.
Un beso.

Magnolio muá, el cobijo es del uno hacia el otro. Los libros tendrán bastante con la pasta que habrá que gastarse en estanterías... ufff, jajaja, qué horror!!
Amén de los amenes, jeje.

Ajá, Peletero, nómadas seremos siempre, en lo único que ya nos dejan. A veces pienso que muchos de nuestros descabales llegan por ahí, de haber dejado de lado una naturaleza algo más sana que esta nuestra de seres sedentarios y asentados. Sin olvidar que a partir de ese momento nos encontramos con todo el lío del excendente productivo y de ahí llegó el resto... tan feo, ufff.

Y es posible que la vida sea siempre la misma pero de vez en cuando mudamos su forma y woalá, parece otra. Si no podemos cambiarla (que no, estoy contigo), al menos permitirnos el lujo de engalanarla... No es ese nuestro intento contínuo? cada cual a su manera, cada cual inventando sus farolillos y serpentinas...

Saludos van.

Toro, casi, casi... Refunfuñando por todo me recuerda a ti... jajaja.
Un besote!

DaliaNegra dijo...

Que bien suena ese "no conocer mejor cobijo que tú y yo"¡ me encanta! sobre todo porque es cobijo móvil, apto tanto para nómadas como para sedentarios :)
Besos,lagartija ***

Marga dijo...

Carmela, me salté tu comentario... sorry. Es que estoy algo volá, se nota, verdad? jajaja.
Gracias por tus buenos deseos, ricura.
Un beso.

Dalia, pues tienes razón, al ser un cobijo móvil es todoterreno, jajaja. Un beso, Soplillo!!

Rayuela dijo...

la vida es ancha...para poder apretar el cobijo.

qué hermoso!

buena vida distinta!
(pero con libros y cajas)

besos*

Licantropunk dijo...

Los libros son una posesión pesada que además ocupa mucho espacio. Pero puedo enumerar una lista de objetos más valiosos de los que me libraría sin ningún remordimiento. Pero los libros, no. Bueno, en realidad tengo ahí uno de ******* que cualquier día le doy la patada. Ese sí que es pesado, sí.
En fin, donde vayan tus mudanzas sé feliz, con o sin libros.
Saludos.

Marga dijo...

Rayuela, gracias... al menos el intento lo haremos!
Un beso.

Licantropunk, yo opinaba lo mismo pero no sé que decirte a día de hoy... verte rodeada de tantos y no saber dónde narices colocarlos y preguntarse si tiene sentido esa acumulación y si las donaciones se pueden hacer, así, sin pensar... Pero no, no sería capaz, ays, jajaja.
Harta estoy, proclamo!
Saludos