miércoles, 13 de mayo de 2015

Como quien traza mapas y territorios, y 2

En el aspecto homo ludens, algunas recomendaciones:

Tom Gould y sus tiras cómicas en Todo el mundo envidia mi mochila voladora, editadas por Salamandra . Os aseguro la sorpresa del absurdo y de un mundo original capaz de causar carcajadas.  Un descubrimiento a la manera de Linniers -ni por asomo se asemejan pero sí en el manejo del asombro al lector- en cultura anglosajona.



Reconciliándome con los Pulitzer tras el fiasco de El jilguero, Gilead de Marylenne Robinson, premiado en 2005. Recomendable sin fisuras. El pastor John Ammes es hijo y nieto de predicadores presbiterianos en la América profunda. También  es un anciano que se sabe cerca de la muerte y que escribe una larga carta para su hijo de siete años. Prosa introspectiva y vital. Que yo ensalce un libro donde la religión y las Sagradas Escrituras conforman el punto de partida de cualquiera de sus partes, dice mucho de este libro, o eso creo al menos. Ya conocéis mi yo materialista y radical él. Y sin embargo, vida, humanidad y muerte, ahí, de la mano de un personaje al que me costará olvidar. Tanto como me costó cerrar el libro y despedirme de él.

"Nuestro sueño de vida terminará como acaban los sueños, abrupta y completamente, cuando sale el sol, cuando llega la luz. Y pensaremos, todo ese miedo y esa congoja eran por nada".

" ...lo que planteo es que nunca llegas a conocer la verdadera naturaleza de nada, ni siquiera de tu propia experiencia"

Exposición en la Juan March sobre Art Decó. Me paseo entre sus 300 piezas y me siento de lo más sofisticada, curioso si se considera la naturaleza patán y descuidada habitual en mí. Contradicciones de cada cual y a mí las mías me hacen sobre todo gracia. Merece la pena si tu día es de goce visual aunque no se trate de tu época preferida. En mi caso lo es y el goce es ya casi obsceno.

Una película: A cambio de nada, película de Daniel Guzmán, actor que nunca me ha interesado y al que no me hubiera acercado como director de no ser por algunas críticas a su favor. Sencilla y auténtica, sin ninguna pretensión salvo una historia bien contada y que en ocasiones pareciera rozando la cuerda floja del sentimentalismo pero no, ¡alehop!, lo salva en todo momento. Los adolescentes pueden ser así -y peor-, con esa amalgama de pretenciosidad, inocencia y facilidad para enredarlo todo. Me convenció y no lo tenía nada fácil.

Ea, hasta más ver, no os podréis quejar. Mis silencios se alargan pero luego intento compesar. Os mimo demasiado, tengo esa impresión, no me lo neguéis.


Como quien traza mapas juntando su territorio, 1

Nace V, morena y con el genio en sus demandas, similar al resto de las mujeres de esta familia. Somos una más, por fín, sólo niños durante 25 años, desde el nacimiento de H, menos morena pero con el mismo carácter. Y yo, que ya soy mayor, me afano en arrebujar bajo mi chal a todas estas mujeres con las que comparto ácidos mendelianos y garbos y las contemplo como quien espera en el puerto: verlas llegar a la orilla, contar e irse luego con avidez de navíos.

Y mientras sólo deseo que este corazón, recién llegado y a estrenar,  arrastre las soledades justas y que no dejen huella en ella la tristeza del moho y los resentimientos, que sea inmune a ellos. No he encontrado hasta ahora mejor método que estos tres parámetros para calibrar cuánto de vida hay en eso que llamamos nuestra vida, aunque a veces tenga poco o casi nada de ella. Complicado valorar naturalezas.

Y que tenga el don de inventarse o conseguir mundos cuando el que toque no le convenza. También el único remedio que he llegado a entender como efectivo.

- Pero sigo sin entender, alcanzar siquiera, el sentido de la maternidad. Cosas mías y de la existencia. Sí, ya me vale.-




jueves, 23 de abril de 2015

¡Feliz día del libro!


Y la última recomendación, el último descubrimiento que me ha dejado abrazada a sus palabras -a su vez recomendación de mi árbol preferido, mi querida J- el escritor checo Bohumil Hrabal.




“...todos los inquisidores del mundo queman los libros en vano, porque cuando un libro comunica algo válido, su ritmo silencioso persiste incluso mientras lo devoran las llamas, y es que un verdadero libro siempre indica algún camino nuevo que conduce más allá de sí mismo”. B.  Hrabal


Y tiro porque me toca: yo de mayor quisiera llegar a tener esta expresión de vida y tiempo, juego.





Hace unos pocos años
vi dos soles.

y antes de ayer un pingüino,
con toda claridad.

Wislawa Szywborska



Lo dicho, libros y rosas.