martes, 17 de mayo de 2016

Si los días fueran rocas

Pero no lo son, todo lo más arenilla que a veces pisas y resbalas, jugando, y otras rechinas sin querer, como quien levanta nervios y juega a la comba con el vello.

No me pongo estupenda, sigo estirando la piel -más incluso que el tiempo- por ver si llegara. Y no me quejo, de verdad que no lo hago, o no del todo. Qué más dará, J dixit, si el Sol engullirá la Tierra y todas nuestras tribulaciones no habrán servido de nada y entonces... etcétera de los etcéteras.

Tengo que reírme. Si no, moriría, dice K. Mansfield. Y como sé que mis dolencias son las suyas o parecidas, seguro, pues también río, y lo hago con ganas y de veras porque sigo sin conocer mejor remedio que la risa, aun histérica o a destiempo, incluso en forma de mueca. Lástima que las terapias de grupo no sean lo mío, lo que nos íbamos a reír. Lo que os iba a hacer reír.

Que en breve empieza la Feria del Libro, ahí está a la vuelta de la esquina, y ando haciendo un saquillo de monedas para gastar sin remordimiento. Y una lista que aumenta y retoco como la loca compulsiva que parezco en los últimos tiempos. Y qué más dará si lo mejor serán -como siempre- el paseo, la mañana arrebatada y escondida de todos menos de él, las cervezas al sol y el pellizcar de caseta en caseta con las ganas de dos malcriados que caprichean entre libros. La sensación de homenaje, la travesura cumplida.




Que resulta que la vida da para mucho aunque no siempre sea para tanto.
Y qué, queridos míos, y qué.




sábado, 23 de abril de 2016

Feliz día del libro



Confiar en el lector. Ser, de verdad, su cómplice, no su profeta.

Ada Salas de Alguien aqui: notas acerca de la escritura poética de Hiperión.

martes, 22 de marzo de 2016

De baúles y seres vivos

Hace unos meses llegó Otra para hacer compañía a Una. Otra es joven, hiperactiva y se dedica, como cualquier gato que se precie, a tirar cosas empujando con sus patas y a ser recalcitrante. Sus cualidades irán apareciendo con el tiempo pero de momento es más una molestia que confortable. Estos días ya tiene un rincón propio en la casa aunque sea una  simple caja de botas por vaya usted a saber qué conexión mental y felina seducida por un cartón. La única virtud reconocible en Otra hasta ahora es su falta de elegancia y modales gatunos al dormir, suele hacerlo panza arriba y estirada. Me gusta imaginar en ella cierta rebelión hacia su sexo y especie, similar a la mía. Hacia el tópico que los define como animales desconfiados, quisquillosos pero siempre distinguidos o las formas recatadas y educadas que se suponen deben mantener las damas.

Los gatos se dejan estar y esa es una cualidad que admiro en cualquier ser vivo. A veces quiero pensar que yo también la poseo. O sólo sea presunción, seguro, pero lo intento. Al menos.




Ando leyendo Las bostonianas de Henry James. Los pocos ratos que araño consigo dejarme llevar por su forma de contar, intentando comprobar qué visión podrían ofrecer a un escritor los primeros pasos feministas en una sociedad tan tradicional como la de Boston a principios del siglo XX. Y me gusta imaginar cierta ironía en su forma de describir a los personajes pero sin que el retrato deje de lado cercanía o respeto hacia sus ideas. No en vano James mantuvo amistad con algunas escritoras de su época, mujeres independientes que imagino no estarían muy en desacuerdo con los postulados planteados en la novela.  En cuanto acabe el libro veré la película que ya me está esperando. En los últimos tiempos leer un libro para a continuación ver la adaptación en cine se está convirtiendo en un experimento divertido. No siempre resultan estar a la altura pero me divierte.

En un par de días me escaparé con J a zascandilear por el campo y pequeñas ciudades castellanas donde el románico sea el protagonista junto a las buenas viandas. Elitista en pantuflas que es una. Y ya sabéis, os diré lo de siempre, mejor sería disfrutar sin celebrar la exaltación del sufrimiento de un tipo que al fin y al cabo nunca conocistéis y que según todos los indicios, advierto, nunca conoceréis. Pero para recalcitrantes las creencias. Sobre todo si hay jolgorio y muñequillos. Ya.

Ea, pasadlo bien os dé como os dé, panda.