sábado, 23 de abril de 2016

Feliz día del libro



Confiar en el lector. Ser, de verdad, su cómplice, no su profeta.

Ada Salas de Alguien aqui: notas acerca de la escritura poética de Hiperión.

martes, 22 de marzo de 2016

De baúles y seres vivos

Hace unos meses llegó Otra para hacer compañía a Una. Otra es joven, hiperactiva y se dedica, como cualquier gato que se precie, a tirar cosas empujando con sus patas y a ser recalcitrante. Sus cualidades irán apareciendo con el tiempo pero de momento es más una molestia que confortable. Estos días ya tiene un rincón propio en la casa aunque sea una  simple caja de botas por vaya usted a saber qué conexión mental y felina seducida por un cartón. La única virtud reconocible en Otra hasta ahora es su falta de elegancia y modales gatunos al dormir, suele hacerlo panza arriba y estirada. Me gusta imaginar en ella cierta rebelión hacia su sexo y especie, similar a la mía. Hacia el tópico que los define como animales desconfiados, quisquillosos pero siempre distinguidos o las formas recatadas y educadas que se suponen deben mantener las damas.

Los gatos se dejan estar y esa es una cualidad que admiro en cualquier ser vivo. A veces quiero pensar que yo también la poseo. O sólo sea presunción, seguro, pero lo intento. Al menos.




Ando leyendo Las bostonianas de Henry James. Los pocos ratos que araño consigo dejarme llevar por su forma de contar, intentando comprobar quñe visión podrían ofrecer a un escritor los primeros pasos feministas en una sociedad tan tradicional como la de Boston a principios del siglo XX. Y me gusta imaginar cierta ironía en su forma de describir a los personajes pero sin que el retrato deje de lado cercanía o respeto hacia sus ideas. No en vano James mantuvo amistad con algunas escritoras de su época, mujeres independientes que imagino no estarían muy en desacuerdo con los postulados planteados en la novela.  En cuanto acabe el libro veré la película que ya me está esperando. En los últimos tiempos leer un libro para a continuación ver la adaptación en cine se está convirtiendo en un experimento divertido. No siempre resultan estar a la altura pero me divierte.

En un par de días me escaparé con J a zascandilear por el campo y pequeñas ciudades castellanas donde el románico sea el protagonista junto a las buenas viandas. Elitista en pantuflas que es una. Y ya sabéis, os diré lo de siempre, mejor sería disfrutar sin celebrar la exaltación del sufrimiento de un tipo que al fin y al cabo nunca conocistéis y que según todos los indicios, advierto, nunca conoceréis. Pero para recalcitrantes las creencias. Sobre todo si hay jolgorio y muñequillos. Ya.

Ea, pasadlo bien os dé como os dé, panda.




viernes, 4 de marzo de 2016

Y si llega y nos encuentra...


 J llama para contarme que acaba de ver una pareja de golondrinas, las primeras del año. Volverán las (no tan) oscuras golondrinas y tal.

 La pareja de halcones - solo hay seis en  la Comunidad de Madrid- que revolotean por el barrio dando alas a nuestros anhelos de vida salvaje y volandera, tienen una puesta de tres huevos. Se dejan ver entre vuelo y vuelo, engreidos y protectores, sacudiéndose las plumas del invierno. Imposible no admirarlos al verlos sacudirse también la obviedad del ladrillo y las antenas.

Y hemos decidido, como quien no quiere la cosa, como un repente, como quien respira un deseo y confia en su senda o en un derroche de pasos... hemos decidido, como decía, y por unanimidad de a dos: en Noviembre será nuestro verano. 

Extraviar el asfalto para ir en sentido contrario a las agujas de las estaciones. Allá en La Patagonia. 



Hoy: pa reina de la morería, yo.


(Disfrutad de la canción. Como antídoto del reino de las prisas funciona y es tanta su belleza o me lo parece).